viernes, 29 de enero de 2016

Deliciosa Tarta de queso para tu San Valentín

Sorprende a tu San Valentín con esta deliciosa tarta de queso artesanal.

Tiempo de preparación: sólo 20 minutos

Puedes acompañarla de coulis de fresas o de lo que más te guste.
 
Necesitas un molde de unos 24 cm de diámetro y papel para hornear. Si tienes un molde en forma de corazón, mucho mejor!
 
 
Para 8 porciones de pastel

Ingredientes:
 
* 12 galletas tipo María (sirven también Campurrianas)
* 5 cucharadas de azúcar
* 200 gr de queso tipo Philadelphia
* 200 ml de nata para montar
* 2 láminas de gelatina
* 50 gr de mantequilla
 
Para preparar la base de galletas:
  • Cubre el molde con el papel de hornear.
  • Cubre la base del molde con galletas para ver las que necesitas. Tritúralas con la mini-pimer hasta que no queden trozos grandes.

  • Derrite los 50 gr de mantequilla. (No dejes que hierva)
  • Añade a la mantequilla las galletas trituradas y mézclalo bien.
  • Vierte la mezcla en el molde y con el dorso de una cuchara allánalo hasta que quede una base uniforme.

  • Deja el molde en la nevera mientras preparas el relleno.
 





Para preparar el relleno:
  • Pon las láminas de gelatina a remojar en agua fría.

  • Bate la nata líquida hasta que quede cremosa.

  • Mezcla el azúcar con el queso con la batidora.

 
 
  • En un cazo calienta 4 cucharadas de agua hasta que se encuentre TIBIA justo para derretir la gelatina. Retira el cazo del fuego y mezcla las láminas de gelatina con el agua hasta su total disolución.

  • Echa la gelatina a la mezcla del queso removiendo con una cuchara hasta obtener una masa homogénea.

  • A mano (sin batidora) mezcla cuidadosamente la nata con el resto.
  • Verter el relleno en el molde que tenemos guardado en la nevera

Tapa el molde con papel de aluminio y déjalo en la nevera unas 2 horas.

Una vez listo, pasar un cuchillo por los bordes para sacarlo.


 
El coulis puedes comprarlo ya preparado o bien hacerlo de forma rápida calentando una mezcla de agua con azúcar y luego añadiendo la mermelada de la fruta que más te guste.

¡Feliz San Valentín!


¡Menos arrugas en menos de 30 días!

con los
parches faciales antiarrugas de

miércoles, 27 de enero de 2016

Cuidado con los antibióticos


Gran riesgo para la salud: la resistencia contra los antibióticos.
Cada vez más a menudo se dan casos de variables del E. coli  y gonorrea que no responden a un tratamiento antibiótico.

Los expertos advierten de la administración inadecuada de los antibióticos para tratar infecciones leves ya que de esta forma se estimula la resistencia de la población al tratamiento.
Sally Davies, consejera de salud del gobierno británico comenta que: ‘Los antibióticos pierden su efectividad con una rapidez alarmante e irreversible, comparable al cambio climático’. Y sigue aconsejando a todos los pacientes a recapacitar sobre los medicamentos que toman. Las bacterias se van adaptando y encuentran formas para resistir los efectos de los antibióticos, volviéndose resistentes a ella. Cuando se llega a este punto, este medicamento ya no surge efecto contra la enfermedad.

Actualmente hay pocos nuevos antibióticos en desarrollo. Según Davies, en 20 años, es posible que una sencilla intervención quirúrgica pueda tener consecuencias fatales por la falta de nuevos tipos de antibióticos. En Gran Bretaña mueren 1.250 personas al año por infecciones que no se curan con antibióticos.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) España, junto a Grecia, Italia o Portugal, es uno de los países con peor perfil de Europa en cuanto al crecimiento de la resistencia a los tratamientos con antibióticos por el uso indiscriminado de ellos.

Por tanto, antes de tomar un tratamiento antibiótico no recetado por el médico, sé consciente de las consecuencias que puede conllevar. Solamente deberíamos tomar antibióticos con prescripción médica y con la dosis y tiempo que nos indica.

El objetivo es evitar que infecciones bacterianas graves que actualmente tienen curación, en un futuro no la tengan.

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lunes, 18 de enero de 2016

Inmunoterapia: terapia contra el cáncer

La inmunoterapia es un tratamiento  que estimula una reacción defensiva de nuestro organismo contra las células cancerígenas.

Este tratamiento refuerza o cambia el propio sistema de defensas para destruir las células cancerígenas. No actúa directamente sobre el tumor como sería el caso de la quimioterapia, sino sobre el propio sistema de defensas, modificando su respuesta biológica.

Existen varios tipos de inmunoterapia.

Se están llevando a cabo nuevas formas de inmunoterapia para mejorar los sistemas actuales. Mientras que algunos tipos, ya son considerados oficialmente un tratamiento contra el cáncer, otros se están desarrollando y se suministran como experimentación.

Los siguientes tipos de inmunoterapia ya se están aplicando como tratamiento regulado:

·        Anticuerpos monoclonales: consiguen hacer visibles las células cancerígenas para el sistema de defensas, reforzando la respuesta de la célula T (son parte del sistema inmunitario y se forman a partir de células madre en la médula ósea) que lucha contra el tumor. Otros anticuerpos monoclonales interfieren con la acción de las proteínas que son necesarias para el crecimiento tumoral, lo que puede evitar  el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y con ello el crecimiento del tumor.

·        Citocinas: Ayudan a intervenir y a regular las reacciones inmunitarias, la inflamación y la formación de glóbulos sanguíneos nuevos. Mejoran las reacciones anticancerosas específicas del sistema inmunitario al aumentar el número de linfocitos T que combaten el cáncer.

Los siguientes tratamientos se encuentran en proceso de investigación:
 
·        Vacunas: están diseñadas para tratar los cánceres que ya están formados y no tanto para evitar su formación. Las pruebas se hacen con pacientes que padecen distintos tipos de cáncer. Generalmente estos estudios clínicos se realizan en combinación con otros tipos de terapia, como la génica.

·        Transferencia celular adoptiva: está también en fase experimental y se basa en intensificar la capacidad natural de los linfocitos T de un paciente para abatir el cáncer.
 
Sistema inmunológico

Las células T forman parte del sistema inmunitario y su papel es fundamental. Estas células consiguen reconocer pequeñas porciones de proteína localizadas en la parte exterior de células que son diferentes a las células normales. Las células que se encuentran infectadas por un virus, por ejemplo, presentan estas porciones de proteína en su exterior. Las células T, identifican dichas células como ‘no sanas’ y nuestro organismo procede a destruirlas.

Por este mismo proceso, las células T, a veces también consiguen identificar células cancerígenas. Las células cancerígenas contienen material genético, el DNA. Estos cambios contribuyen a una desviación del comportamiento en una célula cancerígena, como podría ser la división de la célula.

Por desgracia, nuestro sistema inmunitario generalmente no considera peligrosas las células cancerígenas. Se parecen demasiado a las células normales y por ello se hacen imperceptibles. Nuestro sistema inmunitario no se alerta.

Para una buena respuesta de nuestro sistema inmunitario a través de las células T, son necesarias 2 cosas:

·        Que se puedan percibir porciones de proteína en la parte exterior de las células cancerígenas diferente a las células normales y así poderlas identificar como células ‘no sanas’.

·        Que no exista ningún impedimento a la actuación de las células T
 
Estos dos principios arriba indicados son en los que se basa la terapia inmunitaria contra el cáncer.

Tal como se ha dicho, la terapia se encuentra en fase de investigación clínica y por el momento, se prevé que podría aplicarse como tratamiento regulado dentro de 8-10 años.